Crónica

UEFA EUROPA LEAGUE: RCD ESPANYOL-SEVILLA (2-2)

El Sevilla se adelantó en dos ocasiones. Sin embargo la garra del Espanyol, que jugó con 10 muchos minutos, les llevó al empate cuando todo parecía sentenciado. Fue entonces cuando Palop, que ya había realizado grandes intervenciones, se erigió como héroe del sevillismo.

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Si de firmar páginas de oro se trata, este Sevilla de Juande Ramos va a quedarse sin tinta. En Glasgow, donde hace más de medio siglo se vio la final de Copa de Europa más recordada de la historia que catapultó al Madrid de Di Stefano y Puskas. En Hampden Park, casa de la selección escocesa, templo del balompié mundial. Allí, ni más ni menos que allí, el Sevilla derrotó al Espanyol, volvió a beber de su copa, aquella que el 10 de mayo de 2006 le cambió la vida, que le dio alas para volar directo a la gloria. Y sigue volando, porque derrotó a unos correosos pericos, que vendieron cara su piel, pero que al final acabaron claudicando cuando se quedaron con uno menos. Eso en el juego porque no en el resultado.

Con empate todo se definió en los penaltis. Y allí amigos, estaba Andrés, el que con su testa en Donestck metió al equipo en cuartos. Y Andrés, por supuesto, quería beber de su copa. Y paró tres penaltis. Y puso patas arriba a Sevilla, a esa parte de Nervión que latía a miles de kilómetros en Glasgow.

Ése fue el comienzo de un partido ultra intenso que comenzó comandando el Sevilla. Se echó el peso del partido a sus espaldas el conjunto nervionense. Nada más arrancar Maresca se colaba en el área y con dos recortes fusilaba escorado ante Gorka, desviando el meta vasco afuera. Era el primer susto para los catalanes. El dominio andaluz fue cayendo poco a poco, porque el Espanyol se venía arriba. Moisés probaba suerte desde fuera del área y Palop respondía con una soberbia parada, atajando el esférico cuando amenazaba con quedarse muerto al acecho de Tamudo. Casi acto seguido el conjunto de Juande salía a la contra por mediación de Adriano y daba el primer gusto de la noche a la parroquia nervionense. El de Curitiba se fue por velocidad de su par por el carril zurdo, encaró al meta contrario y lo superó con un preciso disparo.

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Era el minuto 18 y todo se ponía de cara. Los hispalenses buscaban el segundo. Puerta se colaba hasta la cocina pero su pase atrás no encontraba rematador. El Espanyol estaba tocado, pero en esas apareció Riera, que disparó desde fuera del área, dando el cuero en un jugador sevillista, lo que provocó que Palop no pudiera llegar a tiempo para impedir el empate. Se igualaba de ese modo el choque y ahora eran los pericos los que se iban arriba con descaro. El partido estaba abierto y con media hora en el cronómetro del colegiado Máximo Bussaca podía pasar cualquier cosa. En el 37, Antonio Puerta rozaba el segundo. Cazaba dentro del área una bajada de Kanouté y su remate se marchaba por poco con Gorka batido, tras dar en un defensa. Estaba bonito el envite. Tamudo respondía prácticamente al instante en una contra.

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Llegaba el final del primer acto y el Sevilla dominaba a su rival, aunque no le hincaba el diente con la contundencia necesaria. Se intuía el peligro cada vez que Maresca iniciaba tocando jugada con Kanouté, pero se quedaba sólo en eso, en intuiciones que no llegaban a nada. Habría que esperar. En el descanso Juande cambiaba las fichas. Si en un principio apostó por el trivote en el centro del campo, prescindiendo de la banda derecha, para la segunda mitad quitó un efectivo en la medular, Maresca, para ganar profundidad con Navas en la diestra. El cambio no alteraba el ritmo del encuentro. Seguía abierto. Así Kanouté la tenía en el 54 con un remate que blocaba Gorka en dos tiempos y Tamudo hacía lucirse a Palop tras una gran asistencia de De la Peña. Pero era Riera, dos minutos más tarde, el que sacaba lo mejor del gran Andrés, con un auténtico chupinazo directo a la escuadra que el meta valenciano desviaba con una mano salvadora, estrellándose el balón en el larguero.

Eran los peores momentos de un Sevilla que veía como el Espanyol, con Pandiani en el campo, optaba por colgar balones a diestro y siniestro. Costaba parar al rifle pero los centrales hispalenses aguantaban bien el tipo. En esos momentos de agobio llegó la expulsión de Moisés, cuando paró con falta una contra que Kerzhakov se disponía a culminar.

Los nervionenses daban con la tecla y comenzaban a hacer daño al rival

Evidentemente, con la expulsión el equipo se fue arriba. No obstante, el Sevilla no estaba lúcido y le costaba terminar de hacerse con la situación, Con el paso de los minutos los nervios por tener un error fatal se apoderaban de ambos conjuntos. El fútbol se esfumaba. Como se esfumaba un remate claro, dentro del área de Kerzhakov, que pateaba al cielo, algo forzado todo hay que decirlo, una magnífica dejada de Renato. Se le veía fino al brasileño, que poco antes había sustituido a Adriano. Con el impulso que aportó al centro del campo, los nervionenses por fin daban con la tecla y comenzaban a hacer daño al rival. Quizás era demasiado tarde… O no. Llegaban las mejores ocasiones. Una contra de Puerta acababa en córner. El saque de esquina lo peinaba Drago hacia atrás en el segundo palo y Kanouté cabeceaba al palo, el rechace iba a Drago, que mandaba a las nubes. Se palpaba el tanto, que ahora sí estaba para los andaluces.

El Sevilla botaba córner tras córner sin parar. Estaba volcado, buscando la victoria, mereciendo la victoria de una final intensísima. Iba a ser para nada. La prórroga era la única opción.  La misma comenzaba en igual tónica que el final del encuentro. El Sevilla se comía al Espanyol. Navas acariciaba el tanto en una contra. Los saques de esquina seguían siendo una constante, pero el premio al acoso seguía sin aparecer. De hecho, incluso un centro de Navas se paseaba por el área chica sin que nadie llegara a rematar. Increíble pero cierto. Tenía que llegar. Debía llegar. El Sevilla estaba arrasando. El Espanyol aguantaba el vendaval como podía con uno menos. La derecha con un gran Navas, acompañado siempre por Daniel era una autopista. Se intuía, se percibía y acabó llegando, claro que sí, al borde del final de la prórroga, cuando Navas le enseñó la matrícula a su par, la metió en el área y Kanouté en el primer palo la envió a dentro con un sutil toque. Delirio en las gradas. Nervión estaba en Glasgow. Sevilla ya no quedaba tan lejos. El Sevilla, sí el Sevilla, tocaba con sus manos la segunda UEFA consecutiva. Brillaban los hispalenses y perdonaban el tercero en varias ocasiones con un gran Gorka. Y así fue, cuando parecía que estaba todo el pescado vendido, como Jonathas de un lejano trallazo superó a Palop y puso unas tablas que ni siquiera los pericos esperaban. El desenlace estaba, en esta ocasión, condenado a los penaltis.

Más emoción imposible. Había tensión en el ambiente, pero Palop estaba bajo palos. Andrés detuvo tres penaltis de cuatro y provocó el delirio. Andrés reivindicó para sí la copa que empezó a ganar en Donestck con su cabeza. Andrés quiso y consiguió convertirse en el mejor portero sevillista de todos los tiempos. De un Sevilla que sigue rizando el rizo, que levanta su tercer título continental en poco más de un año, que continua abrazándose a la gloria, que suma su nombre a los pocos equipos que han levantado dos UEFA consecutivas. Éste es el Sevilla actual, posiblemente el mejor de la historia. Y aún queda la Liga. Y aún queda Madrid. Glasgow, como Eindhoven o Mónaco siempre en el recuerdo. Gracias.  Muchas gracias por esta bonita historia que todavía amenaza con continuar.

FICHA DEL ENCUENTRO

2. RCD ESPANYOL: Gorka; Zabaleta, Jarque, Torrejón, David García, Moisés Hurtado, De la Peña (Jonatas, min. 87), Rufete (Pandiani, min. 56), Riera, Luis García y Tamudo (Lacruz, min. 72).

 

2. SEVILLA FC: Palop; Daniel Alves, Javi Navarro, Dragutinovic, Puerta, Martí, Poulsen, Maresca (Jesús Navas, min. 46), Adriano (Renato, min. 76), Kanouté y Luis Fabiano (Kerzhakov, min. 64).

 

GOLES: 0-1, min.18: Adriano. 1-1, min. 28: Riera. 1-2, min. 105: Kanouté. 2-2, min. 116: Jonatas.

 

Penaltis. 0-1, Kanouté: gol. 0-1, Luis García: para Palop. 0-2, Dragutinovic: gol. 1-2, Pandiani: gol. 1-2, Alves: fuera. 1-2, Jonatas: para Palop. 1-3, Puerta: gol. 1-3, Torrejón: para Palop.

 

ARBITRAJE: Massimo Busacca (Suiza). Expulsó por doble amonestación al españolista Moisés Hurtado (min. 12 y 67). Además, mostró tarjeta amarilla a los sevillistas Luis Fabiano (min. 62), Kanouté (min. 81), Jesús Navas (min. 85) y Puerta (min. 115).

 

INCIDENCIAS:final de la Copa de la UEFA 2006/07 disputada en el estadio Hampden Park de Glasgow ante unos 55.000 espectadores. Asistieron, entre otras autoridades, el Príncipe Felipe y el presidente de la UEFA, el francés Michel Platini. Llovió durante todo el encuentro.