Temporada
1913/1918
Descripción

A finales del siglo XIX, las relaciones entre el Círculo Mercantil y el Sevilla FC tendrían una importancia capital. Los componentes del Mercantil, con su presidente Montes Sierra a la cabeza, representaron un bastión importante en la corriente regeneracionista que llega como una bocanada de aire fresco desde Europa.

El Sevilla FC comulga plenamente con estos ideales y muchos de sus componentes son socios del Círculo. Edward Johnston, Hugo Maccoll, Isaias White y un largo etcétera, incluyendo a José Luis Gallegos, mantienen unas excelentes relaciones con Montes Sierra, llegando a tener especialmente una gran amistad José Luis Gallegos quien llegó a ser responsable de la Sección de Festejos y Biblioteca del Mercantil. Dicha colaboración daría como resultado el desarrollo del deporte en ambas instituciones y el fomento del mismo entre los habitantes de la ciudad.

La secretaría del Sevilla FC se instala en las dependencias del Mercantil, y una caseta de feria que poseían en el Prado de San Sebastián sirvió como improvisado vestuario del antiguo campo. Sería uno de los socios del propio Círculo Mercantil, el catalán José María Miró Trepats, a la sazón presidente sevillista, quien con gran experiencia en la dirección de clubes deportivos en Cataluña, iniciase las gestiones con el Ayuntamiento para la cesión, tras los correspondientes pagos anuales de tributos y tasas municipales, de los terrenos traseros colindantes a la caseta de feria permanente que el Círculo Mercantil poseía en el Prado de San Sebastián.

Todo esto ocurría en las postrimerías del año 1912, y el 1 de enero de 1913 se consiguió inaugurar el que siempre se recordará como campo sevillista del Mercantil.

En un principio el campo era abierto y la entrada libre. Se preparó una tribuna metálica como prolongación de la caseta de feria y que servía de soporte para la cubierta que daba protección a los socios. Alrededor del campo se instaló una alambrada desmontable sujeta por postes de fundición de la empresa Balbontín.

Para la inauguración se preparó un decorado de guirnaldas y banderitas y desde muy temprano la banda municipal amenizó el evento. El partido inaugural lo disputaron dos equipos del Sevilla FC –el llamado equipo rojo aunque en realidad vistieron con camiseta a rayas rojas y blancas, frente al equipo blanco- terminando el encuentro con empate a un tanto. El presidente Miró Trepats dio un emotivo discurso en la cena posterior a su inauguración del que conviene recordar estas hermosas palabras:

“Vosotros representáis la alegría, la salud, la fuerza y la robustez; en las reuniones que celebramos no se habla de política, en el seno de nuestra sociedad de sport caben por igual el pobre y el rico, hasta nuestra afición es reflejo de nuestra Sociedad de sport, pues en nuestro campo se codean personas de todas las clases sociales y se os debe enaltecer, porque tenéis como norma la disciplina, por ideal la victoria, la fortaleza es nuestra aspiración y la admiración de los demás nuestro premio”.

El campo era en ese momento el único de la ciudad que tenía las medidas reglamentarias y que reunía las condiciones apropiadas para celebrar partidos importantes. Al mismo tiempo se alquilaban las sillas colocadas alrededor del campo dando lugar a los primeros ingresos por taquillas.

El 16 de octubre de 1916, y tras conseguir reunir entre los socios del club una importante suma de dinero, se circunda el campo con una valla de 2.5 m de altura que se pinta de rojo, de ahí su otro apelativo: el campo de las tablas rojas. Las tablas estaban numeradas para facilitar el desmontaje y posterior montaje cuando se precisaba dejar libre los terrenos durante la Feria de Abril. El Campo del Mercantil se mantuvo hasta el verano de 1918, siendo testigo de grandes triunfos sevillistas en la Copa de Sevilla y los campeonatos de Andalucía y de España, así como de los inicios de la que después se llamaría como Escuela Sevillista.